Alumnos de cuarto grado del Colegio de la Ribera participaron de la promesa a la bandera provincial, en la previa del tradicional desfile que cada 8 de abril se realiza en la avenida Néstor Kirchner.

El gobernador Gildo Insfrán fue el encargado de requerirles ese juramento a partir de una fórmula en la que se expresa que la enseña simboliza el ser provincial y que, en su paño, como en un crisol, se funden el origen, la historia, las luchas del presente y las esperanzas respecto del futuro al calor de la unión, la hermandad, el espíritu solidario, la humildad, el trabajo fecundo y la fe en Dios.

La fórmula que leyó el gobernador Insfrán para que los alumnos afirmen su lealtad a la bandera formoseña, contempla el propósito de que los niños sepan que los rasgos prominentes del formoseño hacen a la identidad cultural propia única e irrepetible, con lo cual desde esta parte del país se propicia una proyección hacia la Nación para enfrentar desde allí los desafíos de los procesos de integración.

En el texto de la fórmula que fuera aprobada por el decreto 418 se consigna que «esta visión de nuestra enseña, impregna el 8 de abril de un significado que excede el recuerdo del momento fundacional para convertirlo en un imperativo que nos impulsa a construir la Formosa soñada por todos y a la que no estamos dispuestos a renunciar».

Precisamente, todos estos argumentos quedan sintetizados en la fórmula de compromiso propiamente dicha que el gobernador lee ante los alumnos para consultarles: «¿Prometéis mantener siempre vivo en vuestros corazones el compromiso de estudiar, trabajar y poner el mejor esfuerzo para alcanzar la paz, la prosperidad y la felicidad de todos los formoseños?».

Por ese mismo instrumento se estableció que el 8 de abril de cada año, en acto público, los alumnos expresen su voto de compromiso con la provincia a través de la bandera de Formosa.

«La bandera -se señala en los considerándoos del decreto 418- simboliza nuestra heredad, lo que nuestros padres nos legaron, el amor por la tierra y el paisaje, el encuentro fraternal entre los hombres y el trabajo que transforma y dignifica».

«Es lo que nos hace -añade- constructores de la paz como fruto de justicia desde la familia y la comunidad, es la síntesis de nuestra identidad provincial», considerándose que estos argumentos convierten en oportuna y necesaria la ocasión para que los niños y jóvenes le rindan homenaje comprometiéndose, desde la escuela, para practicar a su tiempo, con la pureza de hoy, con honestidad y dignidad, las responsabilidades del estudio, del trabajo y del ejercicio responsable de la ciudadanía».

También se exhorta a honrarla y defenderla «para que, a su amparo, nuestra provincia se realice en un proyecto común abierto a todos los hombres de buena voluntad, confiando en Dios, fuente inagotable de esperanza».