Presté el Servicio Militar en el año 1982 en el Regimiento de Infantería de Monte 29 de Formosa, incorporado como Soldado con la Clase 1963. Ya habiendo pasado el período de instrucción en el Patronato. Los soldados de la Clase 62 son convocados para formar las filas y viajar al Sur del País para defender a la Patria, en el Conflicto con Gran Bretaña por las Islas Malvinas. Quince soldados de la clase 63, de dieciocho años, completamos la Compañía Servicios.
Cinco horas de viaje en avión aterrizamos en el aeropuerto internacional de Rio Gallegos. De ahí todo un día de viaje en camiones, nos dirigimos a Comandante Luis Piedra Buena, acampamos en el Regimiento de Tanque 11. Ocupado varios puestos asignados en la Compañía Servicios, como Furriel, enfermero, electricista y por último, ya allá en el Sur, integrando el Grupo de Comunicaciones, como Operador de radio y de Radar. Era el Comando de Avanzada del Regimiento. Grupo de seis soldados y dos suboficiales, por turnos de 48 hs. Pasábamos las horas en un pozo, en un lugar de acantilados en la costa del Mar Argentino, de fácil desembarco, para el enemigo. Allí cuidamos celosamente, cada uno en su puesto, en la radio, radar o como imaginaria con fall afuera del pozo. Tanto frío, que con todo el equipamiento de abrigo que teníamos, no era suficiente, pero con la vista firme y atenta hacia el Mar, para cumplir con la consigna de Defender el continente, a La Patria.
Como todo Joven pensaba. Si nuestros Próceres, como San Martín, han dado su vida por la Patria, en ése momento (1982) cuando Nuestra Nación nos convoca para defenderla de los piratas de los mares, invasores de todos los tiempos (Inglaterra), para recuperar nuestra queridas y lejanas Islas Malvinas. ¿Cómo negarse a ser partícipe de esa gesta?. Entonces me alisté, como todos mis compañeros, sin miedo, a recuperar las Islas, a representar a nuestra Patria chica, Formosa, y nada menos integrando el glorioso Regimiento de Infantería de Monte 29, ya con sus heroicas historias.
Sólo Dios sabe lo que palpitaba y sentía el corazón de un soldadito de18 años, tan Joven, lejos de su padres, hermanos y amigos y lo que su espíritu de patriota le mantenía firme en el puesto asignado.
A pesar del llanto de nuestras madres, hermanas, algunas esposas para los suboficiales y oficiales de los cuadros. Sé del sufrimiento que les hemos ocasionado a nuestras familias, a nuestros Amigos, porque todos sufrían por nosotros. Nos fuimos a una guerra.
Estábamos preparados para el Combate. Hemos tenido la suerte de volver sin haber combatido. Otros soldados de otros Regimientos, que han combatido, muchos por supuesto no regresaron. Nuestro reconocimiento. Ellos son mártires, son héroes, merecen el máximo de los honores como tales.
 
Ing. Eugenio Bonnet
Docente Responsable
Area de Energía Renovable y Energía Solar
Colegio de la Ribera