El Jardín de Infantes “La Hormiguita Viajera” puso en marcha, a través de ZOOM, las primeras reuniones de la Escuela de Padres, con el fin de intercambiar experiencias y sugerencias en torno a la tarea educativa que llevan a cabo los progenitores en sus casas, con el acompañamiento docente.

Primero fue el turno con padres de alumnos de las salas de 2 y 3 años y luego con los de estudiantes de las salas de 4 y 5 años. Ambos encuentros virtuales fueron encabezados por la directora, Lilian Sbardella y la coordinadora general de Nivel Inicial, Patricia Villalba, con apoyo profesional de la psicóloga institucional, Analía Barrios y la psicopedagoga institucional, Albina Medina.

“Uno de los temas que se abordó fue la importancia que adquiere la Inteligencia emocional a lo largo de la vida, pero especialmente en este tiempo de cuarentena. Por eso es necesario potenciar la capacidad que tenemos para identificar las propias emociones y la de los demás”, señaló Barrios.

En ese sentido, manifestó que “resulta fundamental brindarles a los chicos herramientas a la hora de gestionar sus emociones, para que puedan motivarse, tolerar frustraciones, expresar honestamente lo que sienten y resolver conflictos”.

“La infancia atraviesa un momento poco comprensible, sobre todo para los más pequeños. No van al jardín, aunque tienen actividades diarias y clases virtuales, la suspensión de sus actividades de ocio, el encontrarse con sus seres queridos, pero de un modo distinto, representa una gran pérdida para ellos y ellas. Si resulta difícil comprender esto para un adulto, más aún para un niño y niña. En estos tiempos de aislamiento social, preventivo y obligatorio, cobra fundamental importancia permitir que los niños y niñas sientan sus emociones. Se les debe permitir sentir tristeza, frustración, y sin duda, lo mejor que podemos hacer es mostrarles empatía y apoyo”, remarcó.

Reforzando esta idea, la psicopedagoga Albina Medina advirtió que “las emociones displacenteras se contagian. Por lo tanto, si los adultos nos mostramos irritados o enojados ante las actividades propuestas de enseñanza, las mismas se replican en los niños bloqueando el aprendizaje y elevando los niveles de estrés”, recomendando a los adultos “regular las emociones al momento de hacer la tarea”.

Otro aspecto gravitante es la necesidad de establecer rutinas diarias, al explicar que  “los niños que tienen unas rutinas establecidas son  más seguros de sí mismos,  más responsables y cooperativos con las tareas diarias, permitiéndoles a los padres contar con una mayor  y mejor organización a nivel hogareño”.

“Los niños necesitan un entorno sólido y coherente, lo cual les brinda estabilidad psicológica. Por otra parte, planificar con antelación las actividades a desarrollar en la semana les brinda más seguridad. Sin embargo, hay que darles la posibilidad de elegir lo que quieren hacer, porque eso les permite ser parte de sus rutinas y sentirlas como propias”, destacó.

“Si bien los padres no pueden ejercer el rol docente, ya que no cuentan con las herramientas pedagógicas necesarias, sí pueden tener un rol de facilitadores. ¿Cómo pueden acompañar a los hijos en sus tareas? Ayudándolos a organizarse con el tiempo y los espacios, además de estar disponibles y cerca cuando están haciendo sus tareas, por si necesitan asistencia. Entonces, la estrategia radica en estar presentes, estar conectados y armarse de paciencia. Apoyarse en los docentes o en otras familias cuando no se sabe cómo resolver algo, animarse a decir “no sé” y buscar la respuesta juntos. Hoy más que nunca debemos reforzar el trabajo en equipo, entre las familias y la institución educativa”, opinó finalmente la licenciada Analía Barrios.

¿Cómo desarrollar la inteligencia emocional en los niños/as?

  • Motivándolos/as para que resuelvan sus problemas y estar disponibles si necesitan ayuda.
  • Valorar y reconocer sus esfuerzos.
  • Tomar los errores como parte esencial del aprendizaje y mostrarles confianza en sus capacidades para que vuelva a intentarlo.
  • Ayudarlos/as a conocerse: sus gustos, deseos, intereses, necesidades, etc., al mismo tiempo que se les enseña la importancia de respetar los gustos y las opiniones de los demás.
  • Ayudarlos/as a poner palabras sus emociones frente a diferentes situaciones.

Establecer rutinas diarias permite muchos beneficios porque:

  1. No obligas a los niños a hacer algo. Es, sin embargo, lo que se hace en ese momento del día.
  2. Ayudan a los niños a ser cooperativos en las actividades, anticipar lo que viene ayuda a aceptarlo mejor, sin necesidad de la autoridad negativa lo cual reduce el estrés y la ansiedad en esos momentos.
  3. Ayuda a los niños a ser más responsables, con el tiempo aprenden a preparar la mochila, Sentarse en la mesa cuando toca comer, lavarse las manos antes, hacer las tareas escolares,  sin necesidad que le recuerden a cada momento lo que deben hacer, los niños lograr ser más autónomos.

Les brindamos diferentes estrategias que esperamos los ayuden:

  • Planificar con antelación las actividades a desarrollar en la semana les brinda más seguridad saber que actividades realizaran y que actividades vendrán después, por ejemplo que realizaran antes de las clases virtuales y que realizaran después, preparase son tiempo para sus clases etc.
  • Coherencia: los niños necesitan un entorno sólido y coherente lo cual les brinda estabilidad psicológica.
  • Incluirlo: brindémosle la posibilidad de elegir aspectos de sus rutinas, dejar que decida cuándo va realizar alguna actividad de su agrado, esto le permite ser parte de sus rutinas y sentirla como propia.