Cada 17 de mayo se celebra el Día Mundial de Internet, también conocido como el Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información. Esta fecha busca dar cuenta de la importancia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la vida actual y el desarrollo de la sociedad. Y en este sentido se busca concientizar sobar la necesidad de reducir la brecha digital. Cabe destacar que en 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el acceso a internet como un derecho humano. Justamente por el valor que tiene y la relevancia en todos los ámbitos de la sociedad.

Internet es hoy una enorme “feria” que ofrece a niños, adolescentes y adultos muchas posibilidades, desde diversión, entretenimiento y comunicación hasta  acceso a la información y herramientas de trabajo.

Si nos focalizamos en niños y adolescentes, observamos  diferentes modos de utilización y distintas formas de acceso. Algunos poseen dispositivos tecnológicos personales propios desde muy pequeños; otros, en cambio, aun siendo más grandes deben compartirlos con hermanos y amigos.

Lo cierto es que si fuera por ellos, los chicos estarían permanentemente conectados, jugando, escuchando música, conversando con sus amigos, mirando y creando videos, aprendiendo a hacer cosas para ellos importantes, desde cómo maquillarse a cómo ganar a determinado juego, tocar la guitarra o cocinar una torta. Día y noche, con amigos o no tan amigos, conocidos o conocidos de amigos… los chicos interactúan. Comparten información personal, pregonan salidas, presumen noviazgos o los buscan.

Frente a este protagonismo de internet, la presencia del adulto es fundamental. No como alguien que prohíba y sancione como primera intervención sino como aquél que acompañe, fomente el pensamiento crítico, permita dudar (¿será tu amigo de verdad este contacto que te quiere ver?, ¿será cierta esta noticia?), y también esté presente cuando el niño o joven se sienta complicado en alguna situación. Adultos confiables que puedan sostener al hijo cuando tiene un problema, en lugar de limitarse a sancionarlo por haberse equivocado.

Internet es sumamente tentadora para cualquiera porque allí, con un celular y wifi, nadie se aburre. Se puede esperar durante horas en un consultorio o estación de tren sin sentir la molestia. Hay videos para mirar, chismes a los que acceder, conversaciones en las que participar. Se pueden gastar todas las vidas disponibles de un juego y, mientras se recargan, jugar a otro. Luces, movimiento, acción, diálogo… ¿quién logra desprenderse de su celular?

Ahora bien, en algunos momentos internet puede parecer a los ojos de los padres una suerte de monstruo omnipresente que amenaza a sus hijos. Allí es importante diferenciar cuáles son los riesgos a los que los niños y adolescentes están expuestos al navegar en la web, porque no todo es lo mismo.

Riesgos vinculados a los contenidos: Los niños, desde muy pequeños, tienen la posibilidad de acceder a contenidos que no pueden elaborar. Violentos, excesivos, incomprensibles para ellos, estos contenidos suelen dejarlos sin palabras. No suelen contarlo, pocas veces piden ayuda (se sienten de alguna manera culpables por haberlos visto), les dan asco, miedo, los paralizan. Por eso –entre otras cosas– es recomendable postergar lo más posible el uso de celulares durante la primera infancia.

Riesgos vinculados al tiempo de uso: Hay chicos que no logran despegarse de sus teléfonos, que están todo el día haciendo algo con ellos, al punto que no aceptan realizar programas al aire libre. Pero también hay quienes, conectándose media hora por día, pueden hacer y hacerse mucho daño. Estar atentos a los horarios de uso es importante cuando notamos, por ejemplo, que nuestros adolescentes duermen o se alimentan mal.

Riesgos vinculados al trato con personas: aquí debemos hablar de ciberbullying, sexting y grooming. Mediante un celular los chicos pueden conectarse con personas que buscan hacer daño. Si esas personas son adultas y se hacen pasar por niños o adolescentes para conseguir imágenes de contenido sexual, estamos ante casos de grooming, que claramente es un delito. Esto no puede confundirse con el caso de un joven que lastima a un compañero con mensajes, videos o fotos, que debería tratar de solucionarse dentro del ámbito escolar. Es notable también la influencia que tienen las peleas en la red, en la vida cotidiana. Chicos y chicas que se pelean en un juego o app y luego en la escuela trasladan el enojo, rencor o bronca “digital” al plano físico.

El gran desafío entonces para padres, docentes y educadores en general, es dónde ubicarnos para acompañar a los chicos en sus aprendizajes digitales. Pero no los referidos a cómo se usa un programa o se configura un dispositivo. Es fundamental que enseñemos a los chicos “lo emocional” de internet. Que recuerden y tengan siempre presente que del otro lado del celular hay alguien que siente, piensa, teme, sufre como él. Que un emoji no reemplaza un abrazo, que las pantallas pueden ocultar lo más importante que tenemos, es decir, a nosotros mismos.

Tips  para padres:

  • Sé un buen ejemplo para tus hijos: desconectate cuando están juntos, dejá las fotos a un lado cuando jugás con ellos, cuidá tu intimidad y la de tu familia.
  • No expongas a tus hijos en las redes. A todos nos emociona el primer día de clases de nuestros hijos, pero aturdirlos con fotos que luego serán subidas a la red (incluyendo información de uniformes, escudos de clubes, barrios donde viven, etc) va en sentido contrario de lo que queremos transmitir. Cuando sean púberes ¿cómo les explicamos lo que es la intimidad?
  • Saludalos y abrazalos sin prestar atención a tu teléfono. Miralos “con todo el cuerpo”.
  • Jamás ofrezcas un celular a tu bebé o niño pequeño para que deje de llorar. El celular no es un calmante ni un chupete.
  • Cuanto más chico es el niño, más grande debe ser la pantalla. Es la única manera de mirar (y escuchar) con el niño. Usar auriculares encierra y aísla a los chicos. Postergá su uso todo lo posible.
  • Interesate por sus ídolos (infuencers, instagrammers, youtubers, etc) y contenidos favoritos. Mirá series con ellos. Preguntales qué es lo que les gusta.
  • Instalá mecanismos de control parental (hay empresas especializadas en eso) pero recordá que no reemplazan tu presencia y acompañamiento. Los chicos, de los primeros que aprenden a cuidarse, es de sus propios padres. Cuando llegamos a leer un historial… suele estar borrado.
  • No juzgues a tus hijos por lo que ven en internet y recordá que muchas veces se encuentran con contenidos sin haberlos buscado.
  • Al dar el primer celular a tus hijos, establecé acuerdos con ellos: tiempos y modos de uso, cuidado personal y cuidado del dispositivo. Hablá respecto al trato respetuoso de los otros.
  • Sé siempre el PRIMER REFUGIO para tus hijos. Que puedan contarte lo que los asusta y aqueja en la web sin miedo a que les quites el celular.

INTERNET EN FAMILIA

Por la Lic. María Zysman, Directora de Libres de Bullying

Nota publicada en el Diario La Nación, de Buenos Aires, el 5 de febrero de 2020