El 23 de mayo fue declarado como el Día del trabajador de la educación por el VII Congreso Extraordinario de Ctera. En esta fecha especial, vaya nuestro especial reconocimiento a nuestros docentes de los Niveles Inicial, Primario y Secundario, fundamentalmente en esta cuarentena, adonde han demostrado estar a la altura de las circunstancias, educando con verdadera vocación de servicio.

El año 1987 había terminado con los docentes en la calle movilizados tras la consigna “Así terminamos, así no comenzamos”. A comienzos de 1988 y frente a la inexistencia de respuestas por parte del gobierno, el conflicto se hizo inevitable. Pocos días antes del inicio del ciclo lectivo un Congreso Extraordinario votó la huelga por tiempo indeterminado.

Frente a la fragmentación del salario y del sistema educativo, se plantearon lo que serían los ejes convocantes de la lucha:

* nomenclador básico común y unificación del sueldo básico del maestro de grado jornada simple en 770 australes,

* Estatuto Federal del Trabajador de la Educación,

* Ley Federal de Educación.

El 14 de marzo de 1988 comenzó el paro por tiempo indeterminado.

Las negociaciones con el Gobierno Nacional, en la Comisión de Política Salarial, y con los gobiernos provinciales fueron infructuosas. El paro se cumplía con un gran acatamiento en todo el país, aún por los docentes no sindicalizados, los privados o de otros sindicatos tradicionalmente enfrentados a la Ctera y se extendió a las Universidades, impulsado por la Confederación de Docentes Universitarios, Conadu.

La huelga se extendió durante 42 días.

Fue entonces que la docencia argentina protagonizó lo que muchos consideran una gesta histórica para la educación del país, en la lucha en defensa de la escuela pública junto al pueblo: el 18 de mayo, desde el norte, el sur y el oeste del país partió una marcha que convergió en la Capital Federal el 23 de mayo.

Con un acto en el Obelisco, miles de trabajadores de la educación de todo el país llenaron varias cuadras de la avenida 9 de julio, en tanto la Plaza de Mayo permanecía cercada por las fuerzas de seguridad.

Al día siguiente, en un Congreso de la Ctera, si bien no se habían conseguido todas las reivindicaciones y continuaba debatiéndose el espinoso tema de los descuentos realizados por algunas jurisdicciones, se decidió el levantamiento de la medida de fuerza. Se había conseguido la aprobación de un nomenclador básico común y la unificación salarial en 21 de las 25 jurisdicciones. También el Congreso Nacional había sancionado un paquete impositivo para proveer un mayor financiamiento a la educación y estaba presente la expectativa por lograr la sanción de una ley de Paritaria Docente, impulsada por el diputado Carlos Auyero, finalmente sancionada.

El VII Congreso Extraordinario de Ctera declaró el 23 de mayo Día del Trabajador de la Educación, para recordar que “los maestros no dejamos de enseñar, enseñamos a luchar”.

 

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