La violencia y el acoso escolar, incluido el ciberacoso, son frecuentes y afectan a numerosos niños y adolescentes. Desde el Colegio de la Ribera y el Jardín “La Hormiguita Viajera” hemos generado espacios de contención afectiva, escucha activa y apoyo psicológico y pedagógico, además de realizar actividades curriculares y extra aúlicas, con el fin de concientizar a los estudiantes y sus familias sobre dichas problemáticas.
 
Los Estados Miembros de la UNESCO designaron el primer jueves de noviembre de cada año como Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela, incluido el Ciberacoso, reconociendo de este modo que la violencia en el entorno escolar bajo todas sus formas atenta contra los derechos de los niños y los adolescentes, la salud y el bienestar. La UNESCO hace un llamamiento a los Estados Miembros, asociados de las Naciones Unidas, otras organizaciones internacionales y regionales interesadas, así como a la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales, las personas y otras partes interesadas a prestar ayuda en la promoción, organización y celebración de este día internacional.
 
Casi un alumno de cada tres ha sido víctima de acoso por parte de sus compañeros al menos una vez durante el mes anterior, y una proporción similar ha padecido violencia física. Quienes cometen estos actos de violencia y acoso en el entorno escolar son principalmente los propios compañeros, pero en algunos casos, también docentes y otros miembros del personal escolar. En 67 países, los castigos corporales están autorizados en las escuelas.
 
Estos actos violentos tienen repercusiones negativas considerables, fundamentalmente en los rendimientos escolares, la salud mental, y la calidad de la vida en general. Los niños frecuentemente acosados corren tres veces más el riego de padecer de ostracismo en sus escuelas que aquellos que no son acosados, pero también corren dos veces más el riesgo de faltar a clases. Asimismo, obtienen resultados escolares menos satisfactorios que sus compañeros y son más propensos a abandonar su educación formal al terminar los estudios secundarios.